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El opositor marroquí Hicham Mandari. Entrevista en El Mundo.
Había sido definido como "el hombre que sabía demasiado" y no era alguien precisamente cómodo ni grato para el régimen de Marruecos. Hicham Mandari, "hermanastro" y "principal opositor" al rey Mohamed VI, apareció el pasado día 4 de agosto con un disparo en la cabeza en un ‘parking’ cerca de Mijas (Málaga). Pocos días antes, el semanario marroquí ‘Le Journal’ publicaba su última entrevista, aunque omitiendo todos los nombres y las frases relativas a que fuera hijo de Hasán II.

Dos semanas después de su asesinato, EL MUNDO ofrece las declaraciones íntegras del disidente marroquí que había amenazado con revelar escándalos financieros de la familia real alauí en una carta publicada en ‘The Washington Post’. Esta es la última entrevista de Hicham Mandari. Sin censura.

Pregunta.– Asegura que ha salido victorioso de un proceso judicial que le enfrentaba a Marruecos. ¿A qué se debe tal proceso y cuáles fueron las consecuencias?

Respuesta.– El proceso fue iniciado por Palacio, en nombre de Mohamed VI, por unas sumas de dinero que cogí antes de salir de Marruecos. De este modo, al bloquearme financieramente, contaban con obligarme a regresar a Marruecos. Todo comenzó con este proceso. Antes de la muerte de Hasán II no había agresividad contra mí. Hoy soy víctima de violencia. El Palacio me acusó de robo pero, según el tribunal de Nueva York, no puede haber robo entre dos miembros de la misma familia. Mi caso se consideraba un asunto de Estado. El Palacio recurrió y volvió a perder la apelación hace tan sólo unos doce días. Y tienen que entregarme 132 millones de dólares por daños y prejuicios. De hecho, tengo que volver lo más rápido posible a EEUU para firmar todos los papeles, y que el Banco Federal norteamericano me abra el grifo del dinero. Porque la verdad es que sigo teniendo mis cuentas bloqueadas en el Banco de Nueva York.

P.– ¿A qué se debe su enemistad con el rey?

R.- Lo que Hasán II siempre quiso es que una sola de sus mujeres fuese la madre de sus hijos. Todas las demás debían abortar. Mi madre, Farida, no podía abortar por problemas cardíacos, y desde mi nacimiento fui confiado a la familia Mandari. Todos los problemas actuales se originan en historias de celos entre mujeres, entre la madre del actual rey y la mía, pero también entre Mohamed VI y yo, como hermanastros que somos. Nunca nos entendimos bien. Hubo asuntos económicos entre nosotros. Cuando él era príncipe heredero no tenía dinero, sólo recibía 100.000 dirhams al mes. En cambio, yo disponía de un dinero ilimitado. ¿Entiende lo que quiero decir? Pero ahora quiere hacer creer que soy un desconocido para él y se niega a admitir muchas cosas. Yo no puedo seguir así. Por eso se creó el Consejo Nacional de Marroquíes Libres (CNML, partido de oposición fundado por Mandari en 2003). Su primera carta fundacional era muy dura, porque exigía que el Rey hiciese las maletas. Salma Benani [esposa de Mohamed VI desde marzo de 2002] no puede seguir dirigiendo el país. El es como un muñequito en sus manos... Hoy me veo obligado a permanecer en Francia. En cualquier caso, ellos intentan mantenerme aquí.

P.– ¿Qué papel tienen Francia y sus servicios secretos en el asunto?

R.– Mire, los franceses juegan a un doble juego. Durante mi último arresto, el pasado mes de marzo, un escuadrón de la Gendarmería me detuvo con el pretexto de que sólo llevaba conmigo un pase español. Lo cierto es que no tengo pasaporte, porque no me lo quisieron renovar y, por tanto, no tengo papel alguno que me identifique como marroquí, a no ser los documentos que fueron utilizados en el proceso judicial en EEUU. Por eso, telefoneé a Bernadette y Claude Chirac [esposa e hija, respectivamente, de Jacques Chirac, presidente de la República Francesa] para pedirles que interviniesen, pero al mismo tiempo, Hasán Abouyoub [ex ministro marroquí de Comercio y actual embajador de Marruecos en Francia] había llamado a Mohamed Benaissa [ministro marroquí de Asuntos Exteriores], que llamó en persona a Mohamed VI. Al final, me tuvieron cuatro meses en la cárcel.

P.– ¿Qué relación mantiene con la clase política francesa?

R.– Conozco a todos los ministros franceses. Conozco muy bien a Jacques Chirac. Antes de llamar a Claude y a Bernadette, llamé a Michele Alliot-Marie [ministra francesa de Defensa], pero estaba de viaje. Después llamé a Dominique de Villepin [entonces ministro de Asuntos Exteriores], pero le habían cursado instrucciones para que no pudiese hablar con él. Por lo que a Chirac se refiere, hacía de intermediario para él antes de que fuese presidente. Puedo decirle que he buscado dinero y contribuciones para financiar sus campanas electorales. De eso hace cinco años. Ahora hay una ley que prohibe estas prácticas, por eso no será nada grave desde el punto de vista judicial. También sé muchas cosas sobre otros políticos, como Charles Pasqua [ex ministro del Interior con Jacques Chirac y Edouard Baladour] y Jean Pierre Chevènement [ex ministro del Interior con Lionel Jospin]. Incluso inicié un proceso contra este último en EEUU. Lo más bonito de EEUU es que puedes atacar a cualquiera, si tienes pruebas. Y yo tengo pruebas de que Chevènement es y fue siempre un político corrupto. Por ejemplo, recibía financiación de Marruecos, un país por el que siente un gran amor. Dris Basri [ex ministro marroquí de Interior con Hasán II, actualmente exiliado en París] y él son excelentes amigos. Chevènement hacía pasar el dinero por medio de su mujer, que es pintora. Es decir, el dinero para su financiación llegaba a través de la compra de cuadros de su mujer. Volviendo a Chirac, también hay muchas cosas que decir de él... En fin, no directamente sobre él, pero sí sobre su entorno. Por ejemplo, Claude y su antiguo esposo, hoy fallecido, a los que conciernen las sumas de dinero empleadas para financiar las elecciones de 1995. Por ejemplo, le revelé a Le Monde el caso Juppè antes de que explotase.

P.– ¿De dónde venía el dinero?

R.– Mire, he escapado a cuatro intentos de asesinato... Como estoy en Francia, esas cosas me las callo. Mi prioridad ahora es curarme después de todo lo que he sufrido. Pero cuando me vaya de aquí, ojalá, van a salir algunos libros sobre las relaciones entre Francia y Marruecos. Las relaciones francomarroquíes son muy especiales y siempre lo serán.

P.– ¿Le quedan todavía apoyos en Marruecos?

R.– Sí, gracias a Dios. Pero no daré nombres. No quiero que Hamidou Laanigri [actual director general de Seguridad Nacional y jefe oculto de la DST y la DGED, servicios secretos marroquíes] se frote las manos. Conozco bien a Laanigri. Le conocí hace unos 20 años en Emiratos Arabes Unidos, cuando él estaba en el Ejército. Fue expulsado, acusado de haberse quedado con los fondos de los soldados marroquíes que hay allí. Es una persona sin profesionalidad y que no tiene la clase de Ahmed Harchi [actual responsable de la Dirección General de Estudios y Documentación, DGED, servicio de inteligencia militar] por ejemplo. Es una especie de Basri de Mohamed VI.

P.– ¿Qué le pasó con Othman Ben Jelloun [presidente del Banco Marroquí del Comercio Exterior]?

R.– Ben Jelloun fue enviado como emisario oficial de Palacio. Le prometieron que le darían un buen regalo: el asunto BCM [Banco Comercial de Marruecos, adquirido recientemente por la Familia Real]. A mí me deben todavía 20 millones de dólares en Marruecos.

P.– ¿Qué piensa de Mohamed Ouamoussi?

R.– Se trata claramente de un agente de la DST [Dirección de Vigilancia del Territorio, servicio de inteligencia interior]. Todas esas historias que contaron sobre él, que fue perseguido, que es una víctima, son tonterías. Era un supuesto periodista en El Ousbou. Con esta falsa identidad se infiltró en el CNML para acercarse a mí. De hecho, informaba diariamente a la DST y estaba en contacto permanente con Ben Brahim [ex director general de la DST y actual alto cargo del Ministerio del Interior]. Después, pidió asilo político en Francia. La entrevista que concedió hace dos semanas es una absoluta estupidez. Hoy ha desaparecido de la circulación tras haber robado la caja del segundo trimestre del CNML.

P.– ¿Qué pasó realmente en el caso de los billetes de Bahrein?

R.– La instrucción del caso ha terminado. El hecho de que me haya presentado ante la Justicia prueba mi buena fe. Nunca estuve implicado en la fabricación de billetes falsos. Fui acusado de llevar moneda falsa, pero el informe de la investigación dice todo lo contrario. Algunas personas, en el seno del Banco Nacional de Bahrein, en vez de ordenar fabricar el dinero en Inglaterra, prefirieron hacerlo en la segunda fábrica del mundo, en Argentina. Eso ocasionó el nacimiento de billetes falsos. En cuanto al Rey de Bahrein, entonces príncipe heredero, se quedó con el dinero de los fondos del Ejército. Y Mohamed VI está implicado en el caso al más alto nivel.

P.- ¿Qué hacía usted exactamente en Palacio?

R.– Estaba encargado de una misión especial en el departamento de seguridad. Tenía el título honorífico de Consejero Especial de Hasán II, pero era sólo para que me pagasen más, porque así es como funcionan las cosas en el Ministerio. Hasán II era glacial, pero muy generoso conmigo. Con tacto me hizo comprender que si los demás tenían títulos, yo tendría dinero. Le llamaba Sidi. Era un secreto a voces que éramos padre e hijo, pero había que seguir guardando el secreto.

P.– ¿Está reconocido como hijo de Hasán II?

R.– En todos los papeles oficiales de la Justicia francesa y de la Justicia norteamericana soy Hicham Mandari, hijo de Hasán Alaoui y Farida Cherkaoui.

P.– Dicen que tiene en su poder documentos comprometedores para la Familia Real. ¿De qué se trata?

R.– Tengo grabaciones de vídeo y de audio que diversas empresas efectuaron para mí y que están clasificadas como secreto de defensa por EEUU. Lo que más me dolió fue ver a mis medio hermanas comportarse como auténticas putas. Ver el dinero de Marruecos dilapidado en Courchevel [estación de esquí y balneario en Francia donde el rey tiene una residencia]. Si el pueblo supiese que el rey está de vacaciones cuando toda la gente cree que está en el reino... El rey dispone de 38.000 millones de dólares en diversas cuentas colocadas en diferentes lugares de todo el mundo. Es vomitivo.